En la últimas décadas se han producido una serie de cambios en la estructura familiar, que han generado la necesidad de establecer nuevas estrategias y programas de apoyo.
Las situaciones de divorcio, separación o ruptura familiar suponen un cambio en las relaciones de los miembros de la familia, que afectan de forma considerable a los hijos menores de edad.
Como alternativas viables que favorecen y facilitan el derecho de los niños a mantener relaciones con el progenitor no custodio, cuando la relación entre los ex-cónyuges está deteriorada y no se tolera la presencia física por alguna o ambas partes, han surgido los puntos de encuentro familiar.