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Bipedestación ¿Cuándo y cómo? ¿Qué beneficios nos aporta?

¿Cuándo y cómo debemos colocar de pie a nuestros bebés, y qué beneficios se extraen de esta acción?

Si hablamos del desarrollo evolutivo esperado y habitual, a los 9 o 10 meses los bebés son capaces de ponerse de pie por si mismos, propulsándose con sus brazos. Paulatinamente van mejorando sus habilidades en esta posición, llegando a una marcha autónoma entre los 12 y los 18 meses, según sus experiencias previas.

Pero, ¿qué podemos hacer si nuestro bebé tiene entre 10-12 meses y todavía no se ha puesto  de pie?  Independientemente de su desarrollo motor hasta este momento, se debe favorecer la correcta bipedestación, siempre de una forma segura (es necesario conocer el desarrollo y la evolución de sus caderas para realizar esta actividad). Durante estos meses es muy importante la correcta remodelación ósea de la cadera. Ésta se consigue a través de la carga de peso y la activación muscular alrededor de la pelvis.

Es importante conocer las características del niño/a y de la familia para decidir cómo y cuándo se llevará a cabo dicha bipedestación. Existen diferentes medios a través de los cuales se puede realizar un programa adecuado para lograr el objetivo deseado. En algunos casos, los bebés sólo necesitan una mínima ayuda para colocarse en dicha posición; por el contrario, en otras, necesitarán de ayudas técnicas (standings-bipedestadores o planos) para poder realizar dicha actividad.

Entre los beneficios principales de la correcta bipedestación destacan:

  • El favorecer un correcto desarrollo acetabular, previniendo o evitando la displasia de cadera
  • La producción de un aumento de la densidad ósea y la minimización del riesgo de fractura
  • La provocación de un estiramiento de los músculos de las extremidades inferiores y la prevención, además, de la aparición de contracturas
  • La Reducción de la espasticidad
  • La consecución de una postura simétrica que evita la aparición de escoliosis por mal posicionamiento
  • La mejora de la circulación y la presión arterial
  • La mejora  del control de la respiración y la voz
  • La ayuda al sistema digestivo, función intestinal y drenaje vesical
  • La mejora de la integridad de la piel al aliviarse la presión producida por la sedestación
  • La mejora el bienestar, el estado de alerta y los patrones de sueño
  • La  interactuación cara a cara con los iguales (lo que mejora sus relaciones sociales)
  • La estimulación de sensaciones propioceptivas en vertical

Además, la bipedestación es una muy buena posición para fomentar el desarrollo óculo-manual y las actividades pedagógicas.

Por todos los beneficios comentados la Fundación Salud Infantil cree en la necesidad de dar la oportunidad a cualquier niño/a a bipedestar, siempre consensuando dicho objetivo terapéutico con la familia, el niño/a y los diferentes profesionales sanitarios relacionados con el mismo. Además, si hablamos de un usuario en edad escolar, la fundación se pone en contacto con los profesores responsables de los mismos para que, también, en la escuela se pueda llevar a cabo dicha actividad y conseguir una mejora en la forma de relacionarse con sus iguales.

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