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Disfrutar explorando con cajas sensoriales

Caminar descalzos por la playa, hacer castillos con la arena, jugar con pintura de dedos, mancharse de barro, etc., son actividades que están relacionadas con la niñez. Para algunos/as niños/as, éstas son gratificantes y disfrutan realizándolas, pero para otros no lo son tanto y en vez de ser agradables se convierten en verdaderas pesadillas.

Cuando existe este tipo de conductas en los/as niños/as nos encontramos con un desorden de integración sensorial. Hablamos de este término cuando los y las menores reaccionan de forma inadecuada a los estímulos sensoriales al tener dificultades para procesar e integrar la información. 

Para trabajar este problema, entre otros muchos recursos, existen las llamadas cajas sensoriales. Con ellas, los y las profesionales pretenden que el/la niño/a empiece a tolerar diferentes texturas que le resultan aversivas.

Experimentar con cajas sensoriales es muy divertido. Se pueden realizar diferentes actividades tales como buscar objetos escondidos, utilizar como base lentejas, arroz, espuma de afeitar, arena y otra modalidad para trabajar con un nivel de mayor complejidad, por ejemplo, con los ojos cerrados. Existen diferentes manera para trabajar de forma divertida, tanto de forma individual como grupal. Esta actividad tiene muchos beneficios, ya que las y los pequeños aprenden, experimentan, trabajan la motricidad, las sensaciones del cuerpo y las habilidades del juego.

 

Patricia Amorós- Terapeuta Ocupacional

Colaboradora FSI

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