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Propiocepción

La importancia de una adecuada propiocepción para una mayor destreza motora

Entendemos el mundo en función de cómo interpretamos la información sensorial que registramos a través de nuestros sistemas sensoriales. Algunos niños y niñas tienen dificultades para registrar y/o modular la información sensorial que reciben de las sensaciones de su cuerpo (tanto internas como externas) y de su entorno, por lo que su sistema nervioso no es capaz de responder de manera adecuada y producir respuestas adaptativas. Esto tiene un impacto negativo en el día a día de cada niño, en relación con su autonomía en las actividades de la vida diaria (vestido, alimentación, higiene…), aprendizaje en el colegio, participación e interacción social, etc.

El terapeuta ocupacional especializado en integración sensorial, evalúa el desarrollo psicomotor y el procesamiento sensorial del niño/a para realizar una intervención efectiva. Además de dar a conocer a familias y profesionales la terapia de integración sensorial, el funcionamiento de los diferentes sistemas sensoriales y cómo este abordaje ayuda a comprender las reacciones del niño/a y favorece su desarrollo global.

En este artículo hablaremos de la importancia del sistema propioceptivo para la adquisición de habilidades motoras.

Comprendiendo la propiocepción

La propiocepción es el término que reúne todas las condiciones que “le dicen al cerebro cuándo y cómo los músculos están contrayéndose o estirando, y cuándo y cómo las articulaciones se están doblando, extendiendo o siendo traccionadas o comprimidas. Esta información  permite al cerebro saber dónde está cada parte del cuerpo y cómo se está moviendo” (Blanche 2011).

La propiocepción nos habilita  para saber cuál es la orientación espacial de nuestro cuerpo, la posición en la que se encuentra una determinada parte del cuerpo sin tener que verla, por ejemplo, nos permite saber si tenemos las piernas cruzadas en este momento aunque no las podamos ver porque están debajo de la mesa. Además tiene relación con la fuerza que realizan nuestros músculos y la coordinación de movimientos y su velocidad, ajustar la posición para mantener una postura óptima y así poder llevar a cabo tareas relacionadas con actividades de la vida diaria. Por ejemplo, para realizar la acción de comer con éxito, el sistema propioceptivo nos informa que primero necesito ajustar mi postura al sentarme en la silla, manteniendo los pies apoyados en el suelo y la espalda en el respaldo, después ajustar la posición de mi mano y la fuerza empleada para sostener la cuchara y a continuación controlar la velocidad y dirección del movimiento de mi brazo para llevármela a la boca sin que caiga el alimento.

Por tanto el sistema propioceptivo interviene en acciones tan importantes como la coordinación de los movimientos, el ajuste del tono muscular, graduar la fuerza, el control postural, praxis motora, las funciones manuales…

Los siguientes signos pueden indicarnos que estamos ante un problema en el sistema propioceptivo:

  • Busca mucho movimiento y prefiere actividades como saltar, arrastrarse por el suelo, tirar de la cuerda, empujar, golpear objetos o juguetes…
  • Se va chocando con todas las cosas que encuentra en su camino.
  • Busca apoyarse constantemente sobre las superficies.
  • No sabe identificar la posición en la que se encuentran las partes de su cuerpo.
  • Cuando está sentado/a en la mesa no paran de mover sus piernas.
  • Abraza con demasiado entusiasmo.
  • Para coger algún objeto parece no juzgar el peso que tiene y puede llegar a romperlo.
  • Escribe y dibuja aplicando mucha fuerza.
  • Puede rasgar una página de un libro cuando sólo la quiere pasar
  • Le gusta que le arropen con mantas que pesan.
  • Prefiere llevar prendas de vestir ajustadas.

Algunos tips para favorecer la propiocepción:

Las estrategias que se enumeran a continuación son orientativas, deben seguirse respetando y teniendo en cuenta el estado emocional y evolutivo en el que el/la niño/a se encuentre.

  • Realizar circuitos en casa que impliquen actividades corporales como trepar, saltar, arrastrarse, rodar, hacer flexiones…
  • Acudir a parques de ocio infantiles con piscinas de bolas, túneles, toboganes, cuerdas, rocódromo…
  • Pedirle, siempre que sea posible, que nos ayude a mover objetos pesados o empujar cosas como las sillas o el mobiliario de la casa (retirar sofás o mesas cuando haya que barrer o aspirar).
  • Lanzar pelotas a canasta colocando algo de peso en sus brazos.
  • Ayudar en la compra llevando la cesta con productos de peso o colaborar en empujar el carrito.
  • Actividades acuáticas como nadar en la piscina.
  • Jugar a los “abrazos de osos”, a aplastarse con cojines grandes, con mantas de peso…
  • Caminar por superficies inestables o con terreno abrupto que impliquen gran esfuerzo muscular.
  • Utilizar plastilina para aplastarla, haciendo fuerza con sus manos y para pellizcarla, haciendo fuerza con sus dedos.
  • Los masajes con presión.
  • Hacer juegos de percepción corporal sin utilizar la vista, por ejemplo, averiguar en qué parte del cuerpo se le ha tocado, en qué posición se encuentra su brazo, que se toque su nariz…

Si sospecha que su hijo/a puede tener alguna alteración sensorial considere evaluarlo por un terapeuta ocupacional especialista en integración sensorial, ya que el objetivo es proporcionarle la estimulación sensorial que necesita para lograr una mayor destreza motora y conseguir mejorar la funcionalidad en su día a día. En la Fundación Salud Infantil contamos con profesionales que pueden ayudarle a resolver todas sus dudas relacionadas con este tema.

Bibliografía:

Ayres, J. (1998). La integración sensorial y el niño. Méjico: Trillas.

Blanche, E. (2011). Apuntes del curso 1 de la Formación Oficial de Integración Sensorial, Aytona.

https://autismodiario.org/2015/06/20/comprendiendo-la-propiocepcion/

Navarro Amat S. (2015). La terapia ocupacional basada en el enfoque de integración sensorial, FSI 4:34-36.

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