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Sindrome de Down

Síndrome de Down y vendaje neuromuscular

El vendaje neuromuscular

La aplicación de este tipo de vendaje es un método basado en la movilización de fascias y la normalización de la información del Sistema Nervioso Periférico. Tiene la función de mejorar la propiocepción y la postura gracias a la información sensorio-motriz que aporta. También favorece la estabilidad articular y muscular, ayuda a fortalecer los músculos debilitados y a mejorar la calidad y los recorridos de los movimientos activos.

El área de Logopedia y Fisioterapia en el ámbito de atención temprana tiene integrado en sus tratamientos diferentes herramientas complementarias que apoyan la terapia, entre ellas, se encuentra el vendaje neuromuscular (VNM). 

El síndrome de Down 

El Síndrome de Down (SD) conlleva alteraciones genéticas que influyen en el desarrollo y función a nivel motor, sensorial, verbal, cognitivo, etc. Las características anatómicas y fisiológicas como hipotonía, hiperlaxitud, alteraciones sensoriales, alteraciones perceptivas, vías nasales cortas y estrechas, cavidad oral pequeña, macroglosia, etc. Alteran la postura, equilibrio, marcha, control de babeo, control de masticación, respiración-deglución.

Los más pequeños 

Los niños conocen su cuerpo e interaccionan con el medio a través de experiencias táctiles durante los primeros años de vida. El sentido del tacto es un sentido muy importante y su órgano sensorial es la piel. En los niños/as es distinta a la de los adultos, es más fina, siendo más susceptible a infecciones, irritaciones y alergias, se enrojece y palidece más por su mayor reactividad vascular, menor secreción por parte de las glándulas sebáceas y sudoríparas, por lo que tiene menor protección al no estar todavía madura la termorregulación,

El órgano de aplicación del vendaje es la piel, Teniendo en cuenta sus características y que el sistema nervioso central en los niños se encuentra en pleno desarrollo y es más susceptible a los estímulos, la aplicación del vendaje neuromuscular proporciona una gran estimulación exteroceptiva (información de origen exterior que recibe la piel), que activa la propiocepción corporal. 

Como sabemos los niños son especialmente sensibles a la información, pero, contrariamente a los adultos, posiblemente ellos no estén tan condicionados por el efecto placebo.  Estas dos variables son, a nuestro parecer, a considerar en el éxito del resultado en algunos de los tratamientos donde se ha aplicado.

Aplicaciones más habituales 

El vendaje neuromuscular puede minimizar las numerosas alteraciones existentes desde las áreas de Fisioterapia y Logopedia en los casos del Síndrome de Down. Las aplicaciones más comunes que se dan a nivel orofacial son aquellas que pretenden conseguir mejoras en la postura lingual durante la función de reposo, deglución, permanencia de sellado labial, disminución de la sialorrea (babeo), succión, habla y masticación. En cuanto al área de Fisioterapia, las aplicaciones más comunes van encaminadas a mejorar la postura general y a aportar beneficios en la motricidad gruesa y la fina.

Una técnica complementaria

No debemos olvidar que el vendaje neuromuscular se debe utilizar siempre como herramienta adicional al tratamiento en curso. Por ello, siempre se debe tener en cuenta las características propias de cada niño/a y las características de su piel para una adecuada programación de objetivos. Además, el vendaje siempre debe ser aplicado por profesionales formados en esta técnica, para evitar efectos no deseados, una posible colocación incorrecta y daños innecesarios en la piel. 

La efectividad del VNM en el SD se basa en el imput sensorial que el vendaje produce, dando correcta información del patrón de movimiento disminuyendo en la medida de lo posible, movimientos inadecuados y compensaciones que sus características les producen.

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