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Trastorno por déficit de Atención con/sin Hiperactividad (TDAH)

¿Alta prevalencia o sobrediagnóstico?

En primer lugar, es importante definir el TDAH como aquel patrón de comportamiento que se da en una persona con tendencia a la inatención y/o hiperactividad-impulsividad. Dicho comportamiento genera un malestar e interfiere en la vida diaria de la persona. Persiste por un tiempo superior a seis meses y  debe aparecer antes de los 12 años de edad.

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V) el 5%  de la población infantil y el 2.5% de la población adulta esta diagnosticada de TDAH. En los últimos años ha aumentado el diagnóstico de este trastorno en la población general lo cual nos hace preguntarnos, ¿a qué se debe el aumento del número de casos?, ¿está habiendo un sobrediagnóstico?, ¿está “de moda” el TDAH?. 

Técnicas para el diagnóstico

En ocasiones, se observa una tendencia al diagnóstico basado en criterios subjetivos que aportan aquellas personas que comparten más tiempo con el niño/a. Esta información basada en cuestionarios es de gran utilidad para el diagnóstico del clínico o como método de cribado, pero no debe ser la única en la que se base el diagnóstico.   

En los últimos años se viene investigando el TDAH desde una perspectiva neuropsicológica. Se pretende evaluar el trastorno en relación a procesos cognitivos superiores como son las funciones ejecutivas y su correlato en cuanto a funcionamiento y anatomía cerebral. 

Las funciones ejecutivas son aquellas que requieren de varios procesos cognitivos y que intervienen en la realización de tareas complejas. Algunas de estas funciones que deben ser evaluadas por su relación con la inatención e impulsividad o hiperactividad que aparecen en el TDAH. Dichas funciones son: la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva, la atención y el control inhibitorio. Para la evaluación de las anteriores existen diversas pruebas psicométricas que nos permiten establecer un diagnostico clínico basado en puntuaciones objetivas.

¿Cómo nos ayuda el QEEG?

Además de este tipo de pruebas, también se dispone de pruebas como el QEEG (Electroencefalograma Cuantitativo) o mapeo cerebral que nos permite determinar el funcionamiento bioeléctrico a nivel de corteza cerebral y establecer una relación con los datos obtenidos de la evaluación de las funciones ejecutivas, pudiendo establecer un diagnóstico basado en datos completamente objetivos. Existen estudios que establecen mediante técnicas de QEEG que existen patrones eléctricos similares en  personas con TDAH, obervándose por ejemplo, un exceso de ondas lentas en regiones frontales.

Por último, la importancia de realizar un diagnóstico adecuado, ya no es tanto determinar  una etiqueta a un conjunto de signos o síntomas, sino poder establecer la mejor intervención ya sea terapeútica, basada en técnicas de neuromadulación (tDCS, neurofeedback) o farmacológica.

En la Fundación Salud Infantil trabajamos con las técnicas que hemos mencionado en este artículo. Contamos con un servicio de neurometría llevado a cabo por profesionales expertos.

Referencias Bibliográficas:

Snyder, S. M., Hall, J. R. (2006). A meta-analysis of quantitative EEG power associated with attention-deficit hyperactivity disorder. J Clin Neurophysiol, (23), 440-455 

Abad-Mas L., Caloca-Català O., Mulas F., Ruiz-Andrés R. (2017). Comparación entre el diagnóstico del trastorno por déficit de atención/hiperactividad con el DSM-5 y la valoración neuropsicológica de las funciones ejecutivas. Rev Neurol 2017; 64 (Supl 1): S95-100. 

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